GUADALAJARA, JALISCO. — Bajo la premisa urgente de pasar “de administrar la violencia a exigir la paz”, este 1 de febrero de 2026 concluyó el Segundo Diálogo Nacional por la Paz en el auditorio del ITESO. El encuentro reunió a más de 1,200 líderes sociales, religiosos, empresariales y autoridades de todo México para articular respuestas concretas ante la crisis de inseguridad.
Durante tres días, se presentaron 18 metodologías y modelos probados para la reconstrucción del tejido social, la seguridad y la justicia, enfatizando que la pacificación es una “tarea artesanal” y cotidiana que no puede depender solo del gobierno. El evento contó con la participación transversal de diversas asociacionesreligiosas, rectores de universidades, empresarios y alcaldes de municipios clave, quienes firmaron compromisos para implementar estas estrategias desde lo local.
Monseñor Ramón Castro presidente de la Conferencia Episcopal de México fue contundente al señalar que la construcción de la paz es una vocación que “exige escuchar, discernir y actuar”.
Asimismo, concluyó que la pacificación del país “solo se alcanza si hay verdad, justicia y reparación”, enfatizando la necesidad imperiosa de poner a las víctimas en el centro de cualquier orden social
La jornada culminó con la lectura del Manifiesto por la Paz, un documento que rechaza la indiferencia y la violencia sistémica, comprometiéndose a “refundar la comunidad” y poner a las víctimas al centro. El movimiento cerró filas bajo la consigna: “Somos Paz, Seremos Más”
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