Diversas organizaciones religiosas y laicas se reunieron en la colonia Roma Norte para reflexionar sobre la huella hídrica, la justicia ambiental y el compromiso conjunto por la paz.
CIUDAD DE MÉXICO. — En el marco de las actividades globales del Tiempo de la Creación 2026, las instalaciones ubicadas en Jalapa 18, en la colonia Roma Norte, fueron sede del Encuentro de Acción Ecológica Interreligiosa. La jornada reunió a comunidades y familias en torno al diálogo por la paz, el análisis de la crisis del agua y la adopción de compromisos ambientales concretos.
El encuentro fue convocado conjuntamente por la Vicaría de Laicos en el Mundo (VLM), el Movimiento de los Focolares, la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), la Comisión Episcopal de Diálogo Interreligioso y Comunión (CEDIC) y la Comunidad de Sant’Egidio. La convocatoria incluyó espacios participativos tanto para adultos como para niños y adolescentes.
El programa inició a las 4:25 p.m. con el saludo formal e inauguración a cargo del Padre Juan Carlos, de la Comisión de Ecología Integral; Abraham, representante de la Vicaría de Laicos en el Mundo; y el Padre Mario Escalera, de la CEDIC.
Urgencia hídrica y conciencia ambiental
Entre las 4:30 p.m. y las 5:00 p.m. se llevó a cabo el bloque principal de reflexión centrado en la problemática del agua y la huella hídrica en México y el mundo. Durante la presentación, se expuso el escenario global, recordando que únicamente el 2.5% del agua del planeta es dulce, y de esta, menos del 1% está disponible para consumo humano y mantenimiento de los ecosistemas. Asimismo, se advirtió que el 36% de la población mundial habita en zonas con estrés hídrico.
En el contexto mexicano, se explicaron las desigualdades territoriales y las deficiencias operativas del sistema hídrico: dos terceras partes del país se consideran áridas o semiáridas, mientras que el sector agrícola utiliza el 76% del agua extraída, registrando pérdidas de hasta un 50% por métodos de riego ineficientes. Además, cerca del 40% del agua potable en redes urbanas se desperdicia en fugas.
Los asistentes participaron en un ejercicio para estimar su consumo hídrico personal y compararlo con el impacto de diversos procesos industriales, ganaderos y de consumo cotidiano mediante el concepto de “agua virtual”:
- La producción de una sola hamburguesa requiere un promedio de 2,400 litros de agua.
- Una taza de café representa una huella hídrica equivalente a 140 botellas de un litro.
- La fabricación de una camiseta de algodón consume alrededor de 2,700 litros de agua.
- Los productos ganaderos y agrícolas como el maíz, la leche y la carne bovina concentran cerca del 40% de la huella hídrica nacional.
Asimismo, se reflexionó sobre los nuevos desafíos tecnológicos, señalando que la infraestructura de inteligencia artificial consume grandes volúmenes de agua: por cada kilovatio-hora (kWh) utilizado por un servidor de IA se evaporan 9 litros para su enfriamiento, estimando que para 2027 este sector podría demandar hasta 6,600 millones de metros cúbicos de agua a nivel mundial.
Fe, compromiso y fraternidad
A las 5:00 p.m., los participantes realizaron sus presentaciones ante la lente del fotógrafo Pablo Lonngi, dando paso a una actividad ecológica grupal.
El marco doctrinal y ético del encuentro integró las reflexiones del Papa Francisco en la encíclica Laudato Si’ sobre la relación entre el impacto ambiental y la violencia en el corazón humano, así como la relectura de la Parábola del Sembrador (Mateo 13:1-23) para motivar una conversión ecológica sincera que rinda frutos según la perseverancia de cada persona.
Posteriormente la comunidad proclamó una letanía de compromisos éticos para el cuidado del agua. Las actividades concluyeron a las 6:00 p.m. con la toma de la fotografía oficial del grupo y un ágape fraterno, donde los participantes reafirmaron la importancia de la fraternidad ecuménica e interreligiosa como motor para la paz y la custodia de la naturaleza.
Les compartimos algunas imágenes:







